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Cooperativa textil wichi fabricó 14 mil prendas para supermercados

Desde el Chaco salteño, la Cooperativa Textil Wichi Lhaka concretó un hito: fabricar y vender sus prendas a grandes cadenas de supermercados. Los trajadores textiles de la comunidad San Ignacio de Loyola caminan hace siete años a contramano de la miseria y de las negras profesías de los detractores del indigenismo. Son decenas de creativos que con la ayuda de la Fundación Molinos Cañuelas, le pusieron alas a los sueños de progreso en un norte vedado para el éxito de los indios. Definitivamente son el espejo en el que gobiernos y ONG deberían mirarse para sostener tantas manos desocupadas, tantas panzas vacías, en forma contundente, estimando y no subestimando, alentando el trabajo en vez de subsidiando la miseria.
Más de 14.000 prendas fueron recientemente entregadas a los hipermercados Walmart y Carrefour como una verdadera hazaña de los wichis de la comunidad San Ignacio de Loyola, ubicada en el kilómetro 1837 de la ruta nacional 81, en Embarcación. Una cachetada a la desconfianza, una burla al destino negro que les habían marcado como a tantos de sus wichis hermanos de otras localidades del Chaco salteño. Ellos pudieron porque todos pueden. Entonces, ¿por qué la miseria generalizada entre los wichis? Quizás la respuesta contundente esté en esta nota: organización, guía, capacitación y trabajo. 

 El camión, cargado de cajas con las hermosas prendas que confeccionan en Lhaka. 

“Este hito en la Comunidad de San Ignacio de Loyola es una demostración de que, bajo una planificación estratégica responsable y una metodología adecuada que capacita y acompaña las voluntades y el esfuerzo, se puede torcer el brazo al destino del olvido y la miseria”, señaló Catalina Rojas, asistente social y asesora que contiene a todos los trabajadores de este emprendimiento y sus familias. Agregó: “Se concretó la entrega del pedido más importante en esta historia que ya lleva 7 años de trabajo y progreso. Más de 14.000 prendas de indumentaria fueron realizadas por encargo de los gigantes Carrefour y Walmart en el taller de Lhaka, donde 30 personas producen y comercializan ropa a través de su propia marca, logrando alcanzar estándares de alta calidad que les permiten venderlas a mayor escala”.
El fruto de este increíble emprendimiento es la marca de ropa “Lhaka” (en lengua wichi significa “Nuestro”), que cada vez se impone más por sus diseños y su calidad en el mercado nacional. 

Orgullosos, todos los miembros del equipo de la fábrica textil celebraron la venta.

La comunidad San Ignacio celebra el camino que emprendió para construir un destino nuevo. De la mano de la Fundación Molino Cañuelas se propusieron superar la pobreza a través del trabajo. El proyecto, liderado por la licenciada en Trabajo Social Catalina Rojas, al frente de un equipo interdisciplinario de profesionales, trabaja con presencia permanente en la comunidad en las áreas de salud, nutrición, educación, desarrollo social y comunitario.      “La recompensa de nuestro     trabajo no es lo que obtene    mos, sino en lo que nos convertimos”, dijo.

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